7
No juzguen, para que no sean juzgados.
Porque con el juicio con que juzguen serán juzgados, y con la medida con que midan se les medirá.
¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no notas la viga que está en tu propio ojo?
¿Cómo puedes decir a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, cuando tienes una viga en el tuyo?
Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo; entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
No den lo santo a los perros, ni echen sus perlas delante de los cerdos; no sea que las pisoteen, y luego se vuelvan contra ustedes y los despedacen.
Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá.
Porque todo el que pide recibe; el que busca encuentra; y al que llama se le abrirá.
¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
11 Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenas cosas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le pidan?
12 Así que, traten a los demás como ustedes quieren que ellos los traten, porque esto resume la Ley y los Profetas.
13 Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que lleva a la destrucción, y muchos entran por ella.
14 Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos lo encuentran.
15 Cuídense de los falsos profetas. Ellos vienen a ustedes vestidos como ovejas, pero por dentro son lobos feroces.
16 Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos?
17 Así, todo buen árbol da buen fruto, pero el árbol malo da fruto malo.
18 Un buen árbol no puede dar fruto malo, ni un árbol malo puede dar fruto bueno.
19 Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.
20 Así que por sus frutos los conocerán.
21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, echamos fuera demonios en tu nombre, e hicimos muchos milagros en tu nombre?
23 Entonces les diré claramente: Nunca los conocí. Apártense de , ustedes que hacen maldad.
24 Por tanto, todo el que oye estas palabras mías y las pone en práctica será como un hombre sabio que construyó su casa sobre la roca.
25 Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
26 Pero todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica será como un hombre necio que construyó su casa sobre la arena.
27 Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y golpearon contra aquella casa; y cayó, y fue grande su caída.
28 Cuando Jesús terminó estas palabras, la gente quedó asombrada de su enseñanza,
29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.