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No reprendas con dureza al anciano, sino exhórtalo como a un padre. A los más jóvenes, trátalos como a hermanos;
a las mujeres mayores, como a madres; y a las jóvenes, como a hermanas, con toda pureza.
Honra a las viudas que de verdad son viudas.
Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que ellos aprendan primero a mostrar piedad con su propia familia y a recompensar a sus padres y abuelos, porque esto es agradable delante de Dios.
La que de verdad es viuda y ha quedado sola, pone su esperanza en Dios y persevera en ruegos y oraciones de noche y de día.
Pero la que se entrega a los placeres, aunque vive, está muerta.
Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles.
Pero si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.
Que una viuda sea puesta en la lista solo si tiene al menos sesenta años, si fue esposa de un solo hombre,
10 y si tiene testimonio de buenas obras: si crió hijos, si mostró hospitalidad, si lavó los pies de los santos, si ayudó a los afligidos y si se dedicó a toda buena obra.
11 Pero no pongas en la lista a las viudas más jóvenes, porque cuando sus deseos las apartan de Cristo, quieren casarse.
12 Así reciben condenación, porque han dejado su primer compromiso.
13 Además, aprenden a ser ociosas, yendo de casa en casa; y no solo ociosas, sino también chismosas y entrometidas, hablando lo que no deben.
14 Por eso quiero que las viudas más jóvenes se casen, tengan hijos, gobiernen su casa y no den al adversario ocasión de hablar mal.
15 Porque algunas ya se han apartado para seguir a Satanás.
16 Si algún creyente o alguna creyente tiene viudas en su familia, que las ayude, y que la iglesia no sea cargada, para que pueda ayudar a las que de verdad son viudas.
17 Los ancianos que gobiernan bien sean tenidos por dignos de doble honra, especialmente los que trabajan en la predicación y la enseñanza.
18 Porque la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y también: El obrero es digno de su salario.
19 No recibas acusación contra un anciano, a menos que haya dos o tres testigos.
20 A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.
21 Te encargo delante de Dios, de Cristo Jesús y de los ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicio, sin hacer nada por favoritismo.
22 No impongas las manos a nadie con ligereza, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro.
23 Ya no bebas solo agua; usa un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.
24 Los pecados de algunos hombres son claros antes del juicio; pero los de otros se descubren después.
25 De la misma manera, las buenas obras son claras; y aun las que no lo son, no pueden quedar escondidas.