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Así que, hermanos míos amados y muy deseados, mi gozo y mi corona, manténganse firmes en el Señor, amados.
Ruego a Evodia y ruego a Síntique que tengan un mismo sentir en el Señor.
También te ruego a ti, fiel compañero, que ayudes a estas mujeres, porque trabajaron conmigo en el evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.
Alégrense siempre en el Señor. Otra vez digo: ¡Alégrense!
Que la amabilidad de ustedes sea conocida por todos. El Señor está cerca.
No se afanen por nada. Más bien, en todo, con oración y ruego, y con acción de gracias, presenten sus peticiones delante de Dios.
Y la paz de Dios, que supera todo entendimiento, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
Por lo demás, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, todo lo honroso, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo de buen nombre; si hay virtud alguna, si hay algo digno de alabanza, piensen en estas cosas.
Lo que aprendieron, recibieron, oyeron y vieron en , practíquenlo; y el Dios de paz estará con ustedes.
10 Me alegré mucho en el Señor de que al fin ustedes volvieron a mostrar su cuidado por . En verdad ya se preocupaban, pero les faltaba oportunidad.
11 No lo digo porque tenga necesidad, pues he aprendido a estar contento cualquiera que sea mi situación.
12  vivir con escasez, y vivir con abundancia. En todo y por todo he aprendido el secreto de estar satisfecho y de pasar hambre, de tener abundancia y de padecer necesidad.
13 Todo lo puedo en Cristo, quien me fortalece.
14 Sin embargo, hicieron bien en participar conmigo en mi aflicción.
15 Ustedes mismos saben, filipenses, que al comienzo del evangelio, cuando salí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en cuanto a dar y recibir, sino solo ustedes.
16 Aun estando yo en Tesalónica, ustedes me enviaron ayuda una y otra vez para mis necesidades.
17 No es que yo busque el regalo, sino que busco el fruto que aumente en la cuenta de ustedes.
18 Todo lo he recibido y tengo abundancia. Estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que ustedes enviaron: olor fragante, sacrificio aceptable y agradable a Dios.
19 Mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
20 A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
21 Saluden a cada santo en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo los saludan.
22 Todos los santos los saludan, especialmente los de la casa de César.
23 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes. Amén.