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Ahora, hermanos, en cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con él, les rogamos
que no se dejen mover fácilmente de su manera de pensar, ni se alarmen, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, diciendo que el día del Señor ya llegó.
Que nadie los engañe de ninguna manera. Porque ese día no vendrá sin que primero venga la rebelión contra Dios y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición.
Él se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o recibe adoración, de tal manera que se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios.
¿No recuerdan que, cuando yo todavía estaba con ustedes, les decía estas cosas?
Y ahora ustedes saben qué lo detiene, para que sea revelado a su debido tiempo.
Porque el misterio de la maldad ya está obrando. Solo falta que sea quitado de en medio el que ahora lo detiene.
Entonces será revelado aquel malvado, a quien el Señor Jesús destruirá con el soplo de su boca y anulará con el resplandor de su venida.
La venida de ese malvado será por obra de Satanás, con todo poder, señales y falsos milagros,
10 y con todo engaño de injusticia para los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.
11 Por eso Dios les enviará un poder engañoso, para que crean la mentira,
12 a fin de que sean juzgados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
13 Pero nosotros siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque Dios los escogió desde el principio para salvación, mediante la santificación del Espíritu y la fe en la verdad.
14 A esto los llamó por medio de nuestro evangelio, para que alcancen la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
15 Así que, hermanos, manténganse firmes y guarden las enseñanzas que recibieron de nosotros, sea por palabra o por carta.
16 Que nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, quien nos amó y nos dio consuelo eterno y buena esperanza por gracia,
17 consuelen sus corazones y los fortalezcan en toda buena palabra y obra.