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Por esta causa yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por ustedes los gentiles,
si es que han oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para ustedes.
Por revelación se me dio a conocer el misterio, como antes les escribí brevemente.
Al leerlo, ustedes pueden entender mi conocimiento del misterio de Cristo.
En otras generaciones este misterio no fue dado a conocer a los hijos de los hombres como ahora ha sido revelado por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas.
El misterio es este: que los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y participantes de la misma promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio.
De este evangelio fui hecho servidor por el don de la gracia de Dios, que me fue dado según la acción de su poder.
A , que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia: anunciar entre los gentiles las inescrutables riquezas de Cristo,
y mostrar a todos cuál es la administración del misterio que desde los siglos ha estado escondido en Dios, quien creó todas las cosas.
10 Así, ahora, por medio de la iglesia, la multiforme sabiduría de Dios es dada a conocer a los principados y autoridades en los lugares celestiales.
11 Esto fue conforme al propósito eterno que Dios realizó en Cristo Jesús, nuestro Señor.
12 En él tenemos libertad y acceso a Dios con confianza por medio de la fe en Cristo.
13 Por eso les pido que no se desanimen por mis sufrimientos a favor de ustedes, porque son gloria para ustedes.
14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra.
16 Pido que, conforme a las riquezas de su gloria, Dios los fortalezca con poder en el hombre interior por medio de su Espíritu,
17 para que Cristo habite por la fe en sus corazones, y para que ustedes, arraigados y cimentados en amor,
18 puedan comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,
19 y conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para que sean llenos de toda la plenitud de Dios.
20 Y a aquel que puede hacer muchísimo más de todo lo que pedimos o pensamos, según el poder que actúa en nosotros,
21 a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús, por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.