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Amos, den a sus siervos lo que es justo y recto, sabiendo que también ustedes tienen un Amo en el cielo.
Perseveren en la oración, velando en ella con acción de gracias.
Oren también por nosotros, para que Dios nos abra una puerta para la palabra, a fin de hablar el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso.
Oren para que yo lo a conocer claramente, como debo hablar.
Anden con sabiduría hacia los de afuera, aprovechando bien el tiempo.
Que su palabra sea siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepan cómo deben responder a cada uno.
Tíquico, amado hermano, fiel servidor y consiervo en el Señor, les dará a conocer todo acerca de .
Lo envío a ustedes precisamente para esto: para que sepan cómo estamos y para que él consuele sus corazones.
Lo envío con Onésimo, fiel y amado hermano, que es uno de ustedes. Ellos les darán a conocer todo lo que sucede aquí.
10 Aristarco, mi compañero de prisión, los saluda; también Marcos, primo de Bernabé, acerca de quien ya recibieron instrucciones. Si va a ustedes, recíbanlo.
11 También los saluda Jesús, llamado Justo. Estos son de la circuncisión, y son los únicos colaboradores conmigo en el reino de Dios que me han sido de consuelo.
12 Epafras, que es uno de ustedes, siervo de Cristo, los saluda. Él siempre lucha por ustedes en sus oraciones, para que estén firmes, maduros y plenamente seguros en toda la voluntad de Dios.
13 Doy testimonio de que él tiene gran celo por ustedes, por los de Laodicea y por los de Hierápolis.
14 Lucas, el médico amado, los saluda, y también Demas.
15 Saluden a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas, y a la iglesia que se reúne en su casa.
16 Cuando esta carta haya sido leída entre ustedes, hagan que también se lea en la iglesia de los laodicenses; y ustedes lean también la carta que viene de Laodicea.
17 Digan a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor.
18 Yo, Pablo, escribo este saludo con mi propia mano. Acuérdense de mis cadenas. La gracia sea con ustedes. Amén.