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Se oye decir que hay entre ustedes inmoralidad sexual, y una inmoralidad tan grave que ni siquiera se nombra entre los gentiles: que uno tiene a la mujer de su padre.
Y ustedes están llenos de orgullo, en vez de estar tristes, para que sea quitado de entre ustedes el que hizo tal cosa.
Aunque estoy ausente en cuerpo, estoy presente en espíritu; y como si estuviera presente, ya he juzgado al que hizo esto.
Cuando ustedes se reúnan en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, y mi espíritu esté con ustedes, con el poder de nuestro Señor Jesucristo,
entreguen a tal hombre a Satanás para destrucción de la carne, para que su espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.
No es buena la jactancia de ustedes. ¿No saben que un poco de levadura fermenta toda la masa?
Limpien la vieja levadura, para que sean una masa nueva, como en verdad son sin levadura. Porque Cristo, nuestra Pascua, ya fue sacrificado por nosotros.
Así que celebremos la fiesta, no con vieja levadura, ni con levadura de maldad y perversidad, sino con panes sin levadura de sinceridad y verdad.
Les escribí en mi carta que no se juntaran con los inmorales sexuales.
10 No me refería a los inmorales de este mundo, ni a los avaros, ni a los ladrones, ni a los idólatras; porque en tal caso tendrían que salir del mundo.
11 Más bien, les escribí que no se junten con nadie que, llamándose hermano, sea inmoral sexual, avaro, idólatra, maldiciente, borracho o ladrón. Con tal persona ni siquiera coman.
12 Porque ¿qué me toca a juzgar a los que están fuera? ¿No juzgan ustedes a los que están dentro?
13 A los que están fuera, Dios los juzgará. Quiten, pues, al malvado de entre ustedes.