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Parábola del sembrador
AComenzó a enseñar de nuevo junto al mar; y se llegó1 a El una multitud tan grandeB que tuvo que subirse a una barcaC que estaba en el mar, y se sentó; y toda la multitud estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas en parábolasA; y les decía en su enseñanza: ¡Oíd! He aquí, el sembrador salió a sembrar; y aconteció que al sembrar, una parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en un pedregal donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó por no tener profundidad de tierra. Pero cuando salió el sol, se quemó; y por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. Y otras semillas cayeron en buena tierra, y creciendo y desarrollándose, dieron fruto, y produjeron unas a treinta, otras a sesenta y otras a ciento por uno. Y El decía: El que tiene oídos para oír, que oiga.A
Explicación de la parábola
10 Cuando se quedó solo, sus seguidores1 junto con los doce, le preguntaban sobre las parábolas. 11 Y les decía: A vosotros os ha sido dado el misterio del reino de Dios, pero los que están afueraA reciben todo en parábolas;B 12  para que viendo vean pero no perciban, y oyendo oigan pero no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados.A 13  AY les dijo*: ¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, pues, comprenderéis todas las parábolas? 14  El sembrador siembra la palabra. 15  Y éstos que están junto al camino donde se siembra la palabra, son aquellos que en cuanto la oyen, al instante viene SatanásA y se lleva la palabra que se ha sembrado en ellos. 16  Y de igual manera, estos en que se sembró la semilla en pedregales son los que al oír la palabra enseguida la reciben con gozo; 17  pero no tienen raíz profunda en sí mismos, sino que sólo son temporales. Entonces, cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezan1 y caen. 18  Otros son aquellos en los que se sembró la semilla entre los espinos; éstos son los que han oído la palabra, 19  pero las preocupaciones del mundo,1 y el engaño de las riquezas, y los deseos de las demás cosas entran y ahogan la palabra, y se vuelve estéril.A 20  Y otros son aquellos en que se sembró la semilla en tierra buena; los cuales oyen la palabra, la aceptan y dan fruto, unos a treinta, otros a sesenta y otros a ciento por uno.A
21 Y les decía: ¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un almud o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?A 22  Porque nada hay oculto, si no es para que sea manifestado; ni nada ha estado en secreto, sino para que salga a la luz.A 23  Si alguno tiene oídos para oír, que oiga.A 24 También les decía: Cuidaos de lo que oís. Con la medida con que midáis, se os medirá,A y aun más se os dará. 25  Porque al que tiene, se le dará más, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.A
Parábola del crecimiento de la semilla
26 Decía también: El reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierra,A 27  y se acuesta1 y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe. 28  La tierra produce fruto por sí misma; primero la hoja, luego la espiga, y después el grano maduro1 en la espiga. 29  Y cuando el fruto lo permite, él enseguida mete1 la hoz,A porque ha llegado el tiempo de la siega.
Parábola del grano de mostaza
30  ATambién decía: ¿A qué compararemos el reino de Dios,B o con qué parábola lo describiremos? 31  Es como un grano de mostaza, el cual, cuando se siembra en la tierra, aunque es más pequeño que todas las semillas que hay en la tierra, 32  sin embargo, cuando es sembrado, crece y llega a ser más grande que todas las hortalizas y echa grandes ramas, tanto que las aves del cielo pueden anidar bajo su sombra.A
33 Con muchas parábolas como éstas les hablaba la palabra, según podían oírla; 34 y sin parábolas1A no les hablaba, sino que lo explicabaB todo en privado a sus propios discípulos.
Jesús calma la tempestad
35  AEse día, caída ya la tarde, les dijo*: Pasemos al otro lado. 36 Despidiendo1 a la multitud, le llevaron* con ellos en la barcaA, como estaba; y había otras barcas con El. 37 Pero se levantó* una violenta tempestad1, y las olas se lanzaban sobre la barca de tal manera que ya se anegaba la barca. 38 El estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal1; entonces le despertaron* y le dijeron*: Maestro, ¿no te importa que perezcamos? 39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: ¡Cálmate1, sosiégate2! Y el viento cesó, y sobrevino una gran calmaA. 40 Entonces les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?A 41 Y se llenaron de gran temor, y se decían unos a otros: ¿Quién, pues, es éste que aun el viento y el mar le obedecen?
A 4:1 Mat. 13:1-15; Luc. 8:4-10 1 4:1 Lit., se reúne B 4:1 Mar 2:13; 3:7 C 4:1 Luc 5:1-3 A 4:2 Mat 13:3 y sig.; Mar 3:23; 4:2 y sig. A 4:9 Mat 11:15; Mar 4:23; Apoc 2:7, 11, 17, 29 1 4:10 Lit., los que estaban a su derredor A 4:11 1 Cor 5:12, 13; Col 4:5; 1 Tes 4:12; 1 Tim 3:7 B 4:11 Mar 3:23; 4:2 A 4:12 Isa 6:9, 10; 43:8; Jer 5:21; Ezeq 12:2; Mat 13:14; Luc 8:10; Juan 12:40; Rom 11:8 A 4:13 Mat. 13:18-23; Luc. 8:11-15 A 4:15 Mat 4:10; 1 Ped 5:8; Apoc 20:2, 3, 7-10 1 4:17 Lit., se les hace tropezar 1 4:19 O, siglo A 4:19 Prov 23:4; Mat 13:22; Rom 12:2; Ef 2:2; 6:12; 1 Tim 6:9, 10, 17 A 4:20 Juan 15:2 y sig.; Rom 7:4 A 4:21 Mat 5:15; Luc 8:16; 11:33 A 4:22 Mat 10:26; Luc 8:17; 12:2 A 4:23 Mat 11:15; 13:9, 43; Mar 4:9; Luc 8:8; 14:35; Apoc 3:6, 13, 22; 13:9 A 4:24 Mat 7:2; Luc 6:38 A 4:25 Mat 13:12; 25:29; Luc 8:18; 19:26 A 4:26 Mat 13:24-30; Mar 4:26-29 1 4:27 Lit., Y duerme 1 4:28 O, lleno 1 4:29 Lit., envía A 4:29 Joel 3:13 A 4:30 Mat. 13:31, 32; Luc. 13:18, 19 B 4:30 Mat 13:24 A 4:32 Sal 104:12; Ezeq 17:23; 31:6; Dan 4:12 1 4:34 Lit., sin una parábola A 4:34 Mat 13:34; Juan 10:6; 16:25 B 4:34 Luc 24:27 A 4:35 Mat. 8:18, 23-27; Luc. 8:22, 25 1 4:36 Lit., Dejando A 4:36 Mar 3:9; 4:1; 5:2, 21 1 4:37 Lit., tempestad de viento 1 4:38 O, una almohadilla 1 4:39 Lit., calla 2 4:39 Lit., enmudece A 4:39 Sal 65:7; 89:9; 107:29; Mat 8:26; Luc 8:24 A 4:40 Mat 14:31; Luc 8:25